lunes, noviembre 09, 2009

Muros y vergüenza


Hace 20 años que el despiste desesperado de Günter Schabowski permitió la apertura del muro, y su posterior caída. Sobre como se llevó después la reunificación de Alemania habría mucho que decir, pero no es lo que se conmemora. Cayó el muro de la vergüenza. Por favor, no olvidemos que ahora mismo tenemos otros en pie, como el muro que convierte en prisioneros a los habitantes de Gaza. Para ellos no hay fuegos de artificio.

domingo, noviembre 08, 2009

Scorpions Wind Of Change

sábado, noviembre 07, 2009

Imaginarios

Y hablando de imaginarios, coíncidencias y patrones, en torno a la celebración del dia de la Salud Mental el pasado 10, y tras visitar la exposición "Pinacoteca Psiquiátrica", empecé a dar vueltas por la web sobre atención pública vs. atención privada, y encontré la cita de un artículo del dr. Desviat en el blog "Despeus per la salut publica", con clara mención al thatcherismo que inevitablemente me llevó a la celebrada recuperación de mi canalla favorito, el magus Constantine, de la mano de Angy Diggle. En fin, separemos los incredientes del caldo.
Una de las cosas a las que se refiere el artículo del dr.Desviat sobre la intervención del Estado en la salud mental en particular es precísamente la demanda de los ciudadanos y como influye en ella

la representación social, el imaginario que de la enfermedad y de la atención tiene la ciudadanía.

Ese imaginario que ignora de hecho al propio paciente según vemos a diario en la prensa, para centrarse en el morbo y en la carga social. Cita Desviat al resucitado capitalismo primitivo que regresó con Thatcher y Reagan aludiendo al senador Kennan, predicador fundador del neoliberalismo, que escribió:

...dejar de hablar de objetivos vagos e irreales, como los derechos humanos, el aumento de los niveles de vida y la democratización y operar con genuinos conceptos fuerza (?) que no estuviesen entorpecidos (!) por eslóganes idealistas sobre altruismo y beneficencia universal, aunque los esloganes queden bien, y de hecho sean obligatorios, en el discurso político.

El dr.Desviat está a favor de lo público y nos habla de la falacia con que se nos vende la administración privada de la salud. De hecho, es más cara y además supone una pérdida del control de la ciudadania sobre sus recursos, reduciendo la salud al ladrillo. Casi todo se va en hacer hospitales. Pero, claro, en concreto, el tratamiento adecuado de la salud mental requiere una "multiplicidad de prestaciones" que no da beneficios.
Y así llegamos a Diggle, último guionista de mi querido Constantine, al que consigue extirpar la locura y la ansiendad de la culpa -ójala fuera tan fácil, ójala se puediera conjurar así- en el mismo lugar de su tormento, Ravenscar, que de Secure Facility for the dangerously deranged(Instalaciones de seguridad para trastornados peligrosos)de administración pública, pasó al sector privado con la Thatcher y fue convertido en casino por Blair.


Dice en off el propio Constantine:

¿Para qué tratar a los locos si puedes desplumarles la pasta?,

lo que nos lleva de nuevo a Desviat a su cita del libro de Mandeville, "Fábula de las abejas"(1705):
La ganancia, que entraña vicio y pecado, es necesaria para la armonia social, en cuanto es eficaz en el mercado, creando riqueza aunque no necesariamente de forma decente.
Éste sí que fue un cínico que nos abrió las puertas del infierno.

jueves, noviembre 05, 2009

Monseñor Berzosa y las cenizas

El obispo auxiliar de Oviedo no cree que los católicos debamos incinararnos, salvo por razones muy especiales que no especifica, o por higiene publica. Monseñor, ¡espero no tener que enfrentarme a una peste como la finales del XIV para poder ser incinerada sin temor a que mi carne no resucite al final de los tiempos!
Control sobre la vida, la sexualidad, el nacimiento y no ya sólo sobre la muerte, sino también sobre la forma de honrar los restos de los que se fueron. Algunos miembros de la jerarquía católica son peor que un cilicio.

miércoles, noviembre 04, 2009

Más bien...sí.

lunes, noviembre 02, 2009

Juncos Pensantes

"Casualmente" el prólogo de dos de los libros que ahora mismo estoy leyendo coinciden en la misma de cita de Pascal:

“El hombre no es más que un junco, el más endeble de la naturaleza, pero es un junco pensante. No hace falta que el todo universo se ocupe de aplastarlo. Un vapor, una gota de agua bastan para matarlo. Pero cuando el Universo lo estuviese destruyendo, el hombre sería más noble que aquello que le mata; porque él sabe que está muriendo, mientras que el universo no tiene ni idea de la superioridad que tiene sobre él”.

Aunque ninguno de los autores incluía la cita completa. Sólo aludían a la definición del ser humano como ser pensante, que no racional. Ambos libros enfocan el estudio de nuestro imaginario y el mundo de la creencias desde diferentes perspectivas y con distinto objeto. Estoy hablando de "Por qué creemos en cosas raras" de Michael Shermer -que mi hermano ha prestado a aquí su nada escéptica hermana-, y "Hadas, brujas y hombres lobo en la Edad Media. Historia del Doble" de Claude Lecouteux, éste último mucho más acorde al gusto e interés de una licenciada en Historia Medieval fascinada en la lenta lentísima evolución de las mentalidades. Pero el caso es que tanto el sr. Gould como el sr. Lecouteaux se remiten a la definición de Pascal y a la necesidad imperativa del Hombre de reflexionar sobre sí mismo y la inevitabilidad de la muerte. El problema es que Shermer nos reprocha nuestra necesidad de buscar patrones. Y a mí eso me encanta. Ya os diré quién gana.

Por cierto, os dejo algo que me encontrado hoy en el limpia de mi coche. Por lo de las cosas raras laughing Pictures, Images and Photos

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domingo, noviembre 01, 2009

Tots Sants

Desde las dos de la tarde del dia 1 de noviembre hasta la misma hora del dia 2, las almas de los antepasados, que penan en el purgatorio, vuelven a casa. Si encuantran buena acogida, irán al cielo. Se abren puertas, se encienden luces, lamparitas en aceite en las habitaciones o en la cocina. Asi se les guia y da la bienvenida.
Os dejo aquí un enlace al artículo que escribió para el Levante hace ya unos años Salvador Vendrell.

Animetes